Qué es piel atópica en adultos
La piel atópica es producto de una dermatitis que compromete la barrera protectora de la piel, generando resequedad, picores y eczemas. Es un mal de predisposición genética y su causa se desconoce. Se puede presentar en personas de todas las edades. Particularmente, la piel atópica en adultos tiende a sufrir engrosamiento y excoriaciones.
Se cree que entre 2% y 5% de la población adulta mundial sufre de esta condición. Además, las cifras parecen ir en ascenso. Las familias que han sufrido alergias, fiebre del heno, rinoconjuntivitis crónica y asma bronquial son más propensas a padecer esta enfermedad. El comportamiento de las erupciones, picores y resequedad es distinto en cada paciente. No obstante, hay ciertas áreas comunes donde aparecen los eczemas que facilitan su detección y diagnóstico.
¿Cómo es la piel atópica en adultos?
La piel atópica en adultos suele desarrollar eczemas similares a la liquenificación. Esto quiere decir que se produce un engrosamiento de la epidermis, particularmente en los lugares donde hay pliegues. Las capas cutáneas con estas características lucen con extrema resequedad y dureza. Esto genera un prurito intenso y al haber rascado, este favorece la caída de capas de piel causando las temidas excoriaciones.
¿En cuáles zonas del cuerpo aparece la piel atópica en adultos? En la cara, el cuello, el pecho, el cuero cabelludo, los pliegues internos de codos y pantorillas, los pies y el dorso de las manos. A menudo se presentan grietas que pueden causar dolor y suele haber enrojecimiento de las áreas afectadas.
Por otro lado, como los párpados son lugares frecuentes de la resequedad, los pacientes atópicos sufren con frecuencia de cataratas y otros problemas en los ojos.
¿Qué puede activar la piel atópica?

Hay factores ambientales y del comportamiento del paciente que favorecen al surgimiento de la piel atópica. Entre ellos figuran:
- Falta de sueño.
- Estrés.
- Alergias alimenticias o respiratorias. (Cuando se combinan se conoce como marcha atópica)
- El clima seco o el calor.
- Uso de jabones y detergentes muy fuertes.
- Vestir prendas sintéticas o de lana.
- Bañarse con agua muy caliente.
Todos estos elementos y situaciones hacen que en las personas con piel atópica se activen células como los basófilos y mastocitos. Estas son provenientes del sistema inmune para contrarrestar las alergias. Las células liberan histamina, sustancia que desata los síntomas de la inflamación, picor y dolor.
Los riesgos de esta condición se derivan de la debilidad de la barrera cutánea. Al rascarse con las uñas por el intenso prurito, se incrementa el riesgo de sufrir infecciones.
Fórmulas de alivio para la piel atópica en adultos
Para reducir la agresividad de los síntomas y darle mejor calidad de vida a los pacientes con dermatitis atópica hay varias opciones. Estas van a depender del grado de avance de las lesiones y sensibilidad de la piel.
Cuando se trata de inflamaciones y eczemas muy fuertes, los dermatólogos suelen recomendar el uso de cremas tópicas con hidrocortisona. Este es un compuesto corticoide que minimiza tanto la inflamación como el picor y otras molestias.
No obstante, si se trata de aliviar una leve resequedad y descamaciones lo más sensato es:
- Evitar el calor lo más posible, pues la sudoración favorece la piel atópica.
- Usar prendas frescas y de algodón.
- Al comprar ropa nueva es recomendable lavarla antes de usarla.
- Aplicar emolientes o hidrantes en la piel todos los días.
- Evitar todo lo que comúnmente causa alergias como el polvo, comidas como el maní, pescados y mariscos, huevos, etc. sobre todo cuando haya actividad atópica de la piel.
- Tener suficientes horas de sueño.
Tanto la piel atópica en adultos como en niños puede llegar a estados de normalidad, suavidad, tersura sin irritaciones, inflamación ni eczemas. Lo importante es seguir todas las recomendaciones del dermatólogo para evitar lo más posible la reaparición de los síntomas y tener mejor calidad de vida.
